La articulación desconocida

El cuerpo humano está compuesto por 360 articulaciones que nos permiten realizar innumerables movimientos. Todo el mundo conoce la articulación de la rodilla, la cadera y la muñeca, pero… ¿Cuántas personas conocen la ATM? Cuando hablamos de ATM nos referimos a la articulación temporomandibular, que no es más que la articulación de la mandíbula. La ATM es una articulación que pasa desapercibida para el grueso de la población incluso para muchos profesionales de la salud, lo cual supone un problema, ya que existe alta prevalencia de alteraciones en dicha articulación afectando a un importante porcentaje de la población.

Los estudios indican que entre el 60% y el 70% de la población ha tenido o tendrá un episodio de dolor temporomandibular a lo largo de su vida, de los cuales solo el 5% recibe un tratamiento al respecto. Uno de los motivos por los cuales el porcentaje de tratamiento es tan bajo es por que los inicios de los desordenes en esta articulación no suponen una gran limitación en el día a día, por lo que el paciente no lo ve como algo de que preocuparse, pero sin embargo a largo plazo puede llegar a convertirse en un quebradero de cabeza.
Personas con bruxismo (acto involuntario de apretar la dentadura), que hayan tenido un latigazo cervical o incluso haber llevado una ortodoncia durante su adolescencia, son propensas a tener algún tipo de alteración musculoesquelética en la ATM. La falta de piezas dentales, la mala alineación dental o el masticar en mayor medida con uno de los dos lados también son motivos que pueden dar como resultado un desorden que desemboque en una sintomatología de mayor gravedad.

En un alto porcentaje el tratamiento fisioterápico realizado por un fisioterapeuta especializado suele ser suficiente para disminuir y hacer desaparecer los síntomas, pero existen casos en los que es necesario el trabajo conjunto entre en fisioterapeuta y el odontólogo, dando así un tratamiento más completo desde ambos campos asistenciales, lo que conlleva mejores resultados para el paciente.

¿Las hernias son sinónimo de dolor?

Llamamos hernia a la extrusión o salida de tejido de su ubicación normal. Pongámonos en antecedentes a lo que a la columna vertebral se refiere. Entre las vértebras se encuentra un tejido cartilaginoso al que se le denomina disco vertebral, cuyo fin es el de aumentar la superficie de contacto entre vértebras, así como amortiguar y facilitar los movimientos entre estas. Dentro de este disco encontramos un núcleo rígido a modo de canica, el cual, por diferentes motivos como pueden ser una incorrecta higiene postural, puede romper el tejido que lo contiene. Esta rotura puede ir en aumento hasta el punto de que el núcleo salga del disco, provocando así la hernia.

Es común que en consulta los pacientes nos refieran que tienen dolor lumbar o cervical, y en muchas ocasiones esa afirmación viene acompañada de algo así: “tengo una hernia y el médico me dijo en su día que ya el dolor sería para siempre”. ¿Es eso cierto? No. Muchas personas tienen hernias o protusiones (paso previo a una hernia) y no tienen ningún síntoma, pero cuando acuden al especialista por un dolor ocasional y este les hace una radiografía… “ya sabemos por qué le duele, tiene una hernia”. Es mas que probable que la hernia lleve ahí mas tiempo que el dolor, pero claro, nadie se hace una radiografía sin que haya síntomas previos, por lo cual no se detecta hasta que el dolor hace aparición.

Hay que comprender que la hernia es una alteración musculoesquelética a tener en cuenta, puesto que puede llegar a provocar problemas como la compresión de una raíz nerviosa o la del ligamento vertebral posterior. Pero también debemos conocer que muchos de los dolores que traen al paciente a consulta se deben más a causas como la inactividad, la mala higiene postural y el desequilibrio muscular, los cuales son ajenos a la existencia o no de hernia en la zona.

Nuestra recomendación es que si tiene una hernia vertebral vigile su evolución procurando adoptar nuevas pautas tanto posturales como de actividad física (dirigidas por un profesional) las cuales permitan que no vaya en aumento con el paso del tiempo, pero no achaque todos sus dolores a su existencia, puesto que de ser así estaría obviando otros motivos que son igualmente relevantes para el buen funcionamiento de su espalda.

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